¿Somos lo que pensamos o lo que piensan por nosotros?

26 febrero, 2019

Ante el esperpento de los momentos políticos y sociales que vivimos en la actualidad, una no puede dejar de pensar que cualquier tiempo pasado fue mejor, aunque no sea cierto. Por momentos me digo que, como sociedad, tenemos lo que nos merecemos porque la realidad es la consecuencia de nuestras acciones.

Todos queremos un mundo más justo, por algo tenemos el derecho al pataleo, pero también tenemos deberes y obligaciones. Como ciudadanos tenemos un estatus político, es decir, una responsabilidad social, moral y política para construir un mundo más justo y solidario. Pero para ello necesitamos un espíritu crítico y, a poder ser, constructivo y solidario.

Desde que la educación se institucionaliza y pasa a ser obligatoria, para el intelectual Raymond Williams hay más analfabetos que nunca por provocar un aumento entre afortunados y desafortunados que tienen derecho a ella provocando un crecimiento de las diferencias sociales.

Y hay quien va más allá. El sociólogo Mauro Wolf habla de una sociedad compuesta por “drogados culturales” impulsados a actuar según las normas y convenciones establecidas que regulan nuestra actividad en el día a día, con la particularidad de que parece haberse instalado un nivel de exigencia tan bajo que nos hemos convertido en receptores de conocimiento de dudosa calidad aceptando de buena fe cualquier contenido.

“Cuando se acepta el principio de democracia la mente se adormece en la aquiescencia”, Raymond Williams.

La mayoría de la gente sigue sin darle importancia ni a la educación ni a la lectura porque es más cómodo aceptar las ideas de otros. Olvidamos, y el sistema educativo olvida también, que aprendemos de la experiencia. Que buscar nuestras propias soluciones requiere más esfuerzo que adueñarse de las ideas de otros o que asumir las convenciones sociales que no nos cuestionamos. Igual que se aprende botánica jugando a ser jardineros en nuestras casas, se aprende pasando a la acción.

En las escuelas tradicionales no nos enseñan a pensar por nosotros mismos. Desconocen nuestras singularidades y borran de un plumazo nuestras inquietudes. Escribió Rousseau que nos enseñan más palabras que ideas, más cosas de las que somos capaces de pensar.

“La vida intelectual se debe construir sobre un fundamento sensitivo”, J. J. Rousseau

Los maestros –y también los padres- deberían incentivar el interés y la curiosidad por aprender, pues sólo así seremos proactivos en el ejercicio de preguntar, dialogar y cuestionar. Porque una educación que no se base en el interés está destinada al fracaso. Y no sólo el interés en las escuelas, sino el interés fuera de las aulas.

A menudo decimos que la familia es la que educa y la escuela la que instruye, pero no podemos olvidar que todo lo que aprendemos son herramientas, recursos y capacidades para desenvolvernos en la vida.

Así que, cómo vamos a tener espíritu crítico si nos abandonamos a la indolencia de las pantallas de los televisores, tabletas y teléfonos móviles, si no interaccionamos con el medio, si no tenemos experiencias vitales. Qué y quién despertará nuestro interés si nos aferramos a las ideas de otros. Cómo cambiar las cosas de las que nos quejamos si nos conformamos y dejamos que los medios de comunicación o los contenidos de las redes sociales nos dominen y manipulen a su antojo.

“El hombre verdaderamente libre solamente quiere lo que puede”, J. J. Rousseau

Muchas personas inteligentes y altamente cualificadas escriben para gente que no tiene tiempo, educación o interés para buscar algo más riguroso o argumentado. La interpretación es libre. En la era de la inmediatez lo queremos saber todo aquí y ahora. Tanta impaciencia nos lleva a todos a decir muchas tontería, síntoma del fracaso de la educación y de la comunicación.

Laura Sargantana
Autor
Laura Sargantana

Coach Certificada ACC ICF (Associate Certified Coach International Coach Federation): Profesional, Equipos y Liderazgo Sistémico. NLP Practitioner Coach (Programación Neuro Lingüística por la AUNLP)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Si continuas utilizando este sitio aceptas el uso de cookies. más información

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar