Retórica, el arte de hablar bien

25 noviembre, 2018

Resulta curioso ir a los orígenes para descubrir que la retórica deriva de la crítica literaria. Y es que en la Antigüedad, para aprender a escribir primero se enseñaba a hablar bien y a hacerlo en público.

La retórica, en origen, formaba parte de la formación previa de todo escritor porque su aprendizaje permitía el desarrollo y uso del lenguaje, del razonamiento, de la composición y de la armonía de las palabras. De hecho, en la educación formal, la retórica en latín era un nivel de estudio superior que todo romano debía dominar si quería destacar en la vida pública. Es decir, que aprendían a hablar en público a través del discurso formal sobre temas específicos.

Las escuelas de retórica eran muy exigentes porque para aprender a argumentar era preciso tener un conocimiento multidisciplinar así como de las obras de los grandes autores. Pero ¿por qué la retórica está tan mal vista en la actualidad?

Antiguamente se distinguía entre la suasoria y la controversia. La primera consistía en presentar a un personaje famoso de la historia o un fábula en una situación complicada, mientras que la controversia –mucho más popular- consistía en argumentar a favor de dos posiciones opuestas. Su finalidad no era convencer al público sino despertar el interés y el asombro.

Sin embargo, algunos autores como Françoise Gaillard, afirman que este tipo de retórica conocida como “no funcional” era utilizada delante de los tribunales y en las asambleas y su objetivo era el de acabar con una victoria, con una decisión final por parte de los participantes de la institución correspondiente. En cualquier caso, parece que la pérdida de las virtudes de la retórica se debe a su uso en beneficio propio, por lo que se considera que cayó en exceso y abuso.

Si bien la retórica actual sigue el modelo griego del discurso, no debemos olvidar que es una habilidad técnica cuya función fundamental es poder expresarse de manera adecuada en cada tema específico de interés. Pero muchos parecen desconocer su valor real para aumentar la capacidad de razonar y de argumentar. Se sigue considerando la retórica como un recurso propio de nuestros políticos para persuadir a los demás, para convencer a través de las palabras sin importar el contenido a modo de herramienta de engaño.

 

Laura Sargantana
Autor
Laura Sargantana

Coach Certificada ACC ICF (Associate Certified Coach International Coach Federation): Profesional, Equipos y Liderazgo Sistémico. NLP Practitioner Coach (Programación Neuro Lingüística por la AUNLP)

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