9 noviembre, 2018

Las  siglas corresponden a Carles Puigdemont, expresidente de la Generalitat catalana y nuestra pesadilla particular ya que está empeñado en que se produzca un levantamiento, única manera de eludir los 30 años y un día que le van a caer como los belgas perciban que su proyecto es débil, se cansen y lo devuelvan a España. Mas sostener el tinglado separatista cuesta dinero, por lo que el interrogante es inmediato: ¿Quién financia esta obsesión reverberante que tiene un componente económico tan significativo?.
Según fuentes fiables al señor Puigdemont el dispendio que cuesta complicar la existencia a nuestro gobierno no lo paga su amigo multimillonario, Josep Maria Matamala, falta tela para tanto traje; estancias, dietas, secretarias, asesores, medios de comunicación, etc. ¿Le puede financiar Rusia para desestabilizarnos?. Podría ser, ya que Vladimir Putin es capaz de todo con tal de tener un pie en la Costa Brava y controlar así el Mediterráneo. ¿EEUU a través de Qatar, al objeto de contrarrestar los intereses del oponente?. Es una suposición razonable, ya que esta dinámica la repiten en los cinco continentes como respuesta a la actitud expansionista del ruso.
La realidad está delante de nosotros, le financiamos usted y yo querido lector, ante la duda entre 2013 y 2015 con Artur Mas al frente de la Generalitat, el sector público catalán aumentó sus gastos de personal en 900 millones de euros, con Puigdemont, entre 2016 y 2017 esa factura engordó en otros 600 millones, haciendo un total de 11.723 millones de euros. Las cifras que en sueldos ofrecerá el señor Quim Torra, actual presidente serán de aurora boreal (¿podemos decir: “Cataluña nos roba”?), por más que quienes ocupan la plaza de San Jaume, mantienen la teoría de que mientras el Estado sea dirigido por personas con un componente neuronal más bien escaso, la ANC, Asamblea Nacional Catalana, la CUP, Candidatura d´Unitat Popular y Omnium, organizaciones independentistas, incluyendo lógicamente a Carles Puigdemont, tienen garantizado el modus vivendi para el resto de su vida y lo más interesante sin necesidad de trabajar.
Ahora como usted sea autónomo o trabajador cualificado y se le ocurra quejarse porque no recibe ni un euro de subvención trabajando de sol a sol, la ministra de Economía de Pedro Sánchez, y al objeto de que admita la próxima subida de impuestos, puede recriminarle diciendo que tenga: “Inteligencia emocional”. Está visto, la única manera de levantar cabeza es hacerse separatista, ya que se trata de esa actividad que sin preparación ni análisis de las consecuencias de sus acciones, es retribuida con acusada generosidad a favor de quienes la ejercen y cuyo único trabajo consiste en decir a voz en grito: ¡Visca Catalunya lliure!. Francamente, muy repetitivo.

Javier Macías
Autor
Javier Macías

Empresario

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