Nos hemos vuelto todos locos

13 julio, 2018

Hay varias formas de llegar al poder: alcanzarlo a través de las urnas, conquistarlo mediante las armas o invadirlo con apoyos más o menos confesables. Quien no es capaz de ser elegido usa cualquiera de los restantes recursos que, por legales que sean, no dejan de procurarse moralmente ilegítimos.

A quienes no tomamos partido y nos consideramos personas libres e independientes, el asalto de Pedro Sánchez a la Moncloa, reglamentariamente intachable, nos parece éticamente reprobable. No se puede gobernar con 84 diputados, con los peores resultados históricos del PSOE en las elecciones generales, a base de alianzas contranatura que, tiempo al tiempo, rebotarán contra quien las ha invocado cual boomerang de retorno.

Pero más allá de estas básicas consideraciones generales, los primeros pasos de este improvisado Gobierno, no pueden resultar más preocupantes y desalentadores. Solo postureo, medidas cara a la galería o en búsqueda de caladeros fáciles de votos y…….subidas de impuestos.

Sinceramente, me importa un pimiento, dicho finamente, dónde estén o se lleven los restos de Franco, comparto los criterios de igualdad desde el conocimiento y no a partir del género, no entiendo muy bien eso del “si expreso” por su inseguridad jurídica a todos los niveles, ni creo que se pretenda legislar a favor de la mujer, sino más bien convertirla en un estereotipo apartado de la realidad. Y no creo en el federalismo de dos velocidades como no comulgué con las autonomías de distinto rasero, pero Europa ya está bastante cuarteada como para dividirla en trocitos más pequeños y, por añadidra, alejados de una normativa fiscal y jurídica comunes.

Hemos asistido a la revolución, ¿o involución?, de las redes sociales para, entre otras cosas, dar vía libre a las noticias falsas, los insultos, la mala educación al amparo de la libertad de expresión y otras conductas sin medida. La tolerancia solo rige para algunos, mientras las descalificaciones rezan para otros. Y el mundo en general rola en torno a una espiral de caos en la que todo vale si la imagen acompaña. Lo que haya detrás de la apariencia no preocupa a nadie. Y nos quedamos con la sensación, si, de que van ganando los malos.

Alejandro Vidal
Autor
Alejandro Vidal

Ex director regional de Antena 3 Radio y TV, Radio Voz y Radio Marca, premio Deglané y Antena de Oro de la AERP, y Premi al Esperit Esportiu del CIM

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