¿Ministro mediático o gestor cultural?

8 junio, 2018

Parece ser que los políticos metidos a Ministros en la historia reciente de España han dado tantos y tan buenos resultados que meter a una celebrity o a un astronauta parece un chiste de mal gusto. Como confundir el hecho de que haya una mayoría femenina sea sinónimo de “Gabinete Feminista”. Seguimos confundidos, en todo.

Pedro Duque es más que un astronauta. Es posible que desconcierte que alguien que no ha trabajado nunca en política pueda llegar de forma tan meteórica a la cartera de Ciencia, Ministerio que, curiosamente, la legislatura de Don Mariano suprimió. Pero me da a mi que al igual que sucedió con Cristina Garmendia, sabe más el ingeniero aeronáutico -llamado despectivamente “astronauta”- que lo que sabía Esperanza Aguirre de Educación o Jaume Matas de Medio Ambiente (contengo la risa mientras aporreo el teclado).

Pero quien más portadas y tweets acapara es, sin duda, Màxim Huerta, nuestro nuevo Ministro de Cultura y Deportes. Me ahorraré las palabras y no me desgastaré por enésima vez del empeño en unir Cultura con Deporte. Estamos aún en precariedad económica. Pero a los que atacan al nuevo ministro por no gustarle practicar ejercicio, les preguntaría cuántos jugadores de la selección española han leído un libro.

A mí lo que realmente me llama la atención de este nombramiento –lo siento Màxim, no he leído ningún libro tuyo y hace años que no veo televisión- es que aún no sé qué cualidades tiene como gestor cultural. En su biografía sólo aparece que es periodista y escritor. Y me pregunto, a menos de 24 horas de mi examen en la Universitat Oberta de Catalunya sobre Gestión Cultural, qué tiene él que no tenga yo. Ninguno de los dos tiene experiencia en ninguna institución cultural pública, pero al menos yo siempre he sido muy deportista, llegué a competir en un Campeonato de España de Atletismo.

Ahora bien, no tengo ni idea de las funciones y responsabilidades de un ministro, lo confieso, pero si sé (porque estoy empollando para mañana) que un gestor cultural tiene la responsabilidad de construir y preservar la identidad cultural en los diversos contextos. Y debe hacerlo en un escenario donde se necesitan los agentes públicos, privados y de la ciudadanía fomentando diálogo y el espíritu crítico y reflexivo. Va a tener que hacer equilibrios malabares (sino milagros) con los pírricos presupuestos culturales y entender el papel de las nuevas tecnologías en la creación y consumo de la cultura. Espero que tenga perspectiva académica y práctica de todas las áreas culturales y que esté atento a las necesidades y demandas de la sociedad en una realidad global y dinámica.

No es una tarea fácil la del ministro Huerta. El papel del gestor cultural es un papelón. Ha de decidir sobre los límites de la cultura y apoyar a los creadores sin que suene a partidismo, amiguismo y sin sesgo ideológico. Debe mediar entre el arte y el público, crear marcos normativos y legislativos, crear políticas culturales atendiendo al marco geográfico, académico e institucional. Debe proporcionar espacios y servicios para la creación y consumo con los recursos que consiga sacarle a su compañera de economía. Va a tener que decidir qué y a quien da estos recursos para la difusión cultural, etc., etc., etc.

Y lo peor de todo, es que este oficio -al que aspiro ya más optimista algún día- carece de definición académica. No es un oficio convencional y, además, se accede desde cualquier disciplina humanística dando lugar a profesionales con perspectivas muy diferentes. Seguro que en este aspecto su visión será una novedad.

Asumo que las habilidades administrativas las delegará en su equipo colaborador, y que él, por su experiencia en los platós y en las Ferias del Libro encontrará la manera de canalizar todas las demandas sociales, poner en valor la diversidad cultural de nuestro país y acercar la cultura a una sociedad que leerá más diarios deportivos en un mes que libros en toda su vida.

Ahora sólo me queda esperar a ver qué realidad cultural va a poyar y qué objetivos va a establecer. Al menos ha conseguido algo inaudito: que se hable de la cartera de cultura ¡Bravo Màxim!

Laura Sargantana
Autor
Laura Sargantana

Coach Certificada ACC ICF (Associate Certified Coach International Coach Federation): Profesional, Equipos y Liderazgo Sistémico

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