23 febrero, 2019

Hoy hablaré del Museo de Arte Contemporáneo. El Baluard es una institución museística que debe importarnos a todos, tanto a los que lo visitamos habitualmente como a los que no lo hacen. La estima por los museos es un síntoma de civilización de la ciudadanía que los acoge.
Pues bien, su directora Nekane Aramburu concluye su mandato el próximo mes de marzo. El concurso para la provisión de la plaza con un nuevo director ha sido declarado desierto. Todo lleva a pensar que el problema radica en que entre los requisitos que se exigen a los aspirantes se incluye el poseer un título universitario, cualquiera que sea (el de Historia del Arte es solo un mérito), además de los certificado B2 de catalán y B2 de inglés.
La situación es tan bizarra que un titulado en ingeniería química con esos certificados B2 se impondría por delante de un titulado en Historia del Arte que no los tuviese. O, peor aún, no podría concursar el Director del MOMA, del Pompidou o del Prado.
Todo parte del disparate de que la acreditación del conocimiento del catalán exija de la obtención de un título, incluso para aquellos que hubiesen cursado hasta el bachiller en un régimen de inmersión lingüística. También en esta cuestión rige el negocio. Se trata de dar trabajo a cientos de filólogos del catalán de forma absolutamente injustificada.
Me parece razonable que para dirigir un museo sito en las Baleares se pida conocimiento del catalán y del inglés. Pero es mucho menos sensato que se requiera acreditarlo mediante el certificado B2. Esta exigencia excluye a priori a un sinfín de magníficos aspirantes que, aún teniendo un conocimiento suficiente de estas lenguas, no disponen de los certificados.
El resultado es que parece ser que al concurso se habrían presentado cuatro candidatos y que ninguno de ellos cumplía esos requisitos. Se impone que la Comisión Ejecutiva de la Fundación Es Baluard reelabore las bases para redefinir lo que hoy son exigencias como un mérito a valorar por el jurado sin necesidad de título alguno.
Que, atendidas las circunstancias del sector del Arte Contemporáneo, sólo se hayan presentado cuatro candidaturas al concurso es un síntoma de la grave crisis que afecta a Es Baluard. Ha sido decepcionante la política provinciana y tacaña que el Pacte de Govern ha dispensado a la cultura. Esta gestión merece una total reconsideración de arriba abajo. Solo así conseguiremos lo deseable: que el concurso para la nueva dirección de Es Baluard venga firmado por algunas decenas de aspirantes. Sería el síntoma de que la enfermedad se está curando.

José María Lafuente
Autor
José María Lafuente

Abogado y catedrático de la Universidad de Girona

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Si continuas utilizando este sitio aceptas el uso de cookies. más información

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar