5 diciembre, 2018

Fragmento del primer capítulo de la novela de intriga FALSAS VERDADES, publicada recientemente. Puede encontrarse en el siguiente enlace: https://www.amazon.es/dp/173131485X

1.- LA CITA

Nikolaos Kirgyakos llegaría puntual como todos los días a su cita con su jefe. Su jornada de trabajo había comenzado aproximadamente una hora antes, justo en el momento en que recogía la prensa del día para que el financiero Kurt Strauss pudiera repasar las noticias del día antes de iniciar la jornada de trabajo. A continuación, Niko –así le llamaban sus amigos– se ponía al volante del Mercedes 900 de la empresa en la que trabajaba para enfilar el trayecto de ida y vuelta que enlaza Ginebra con Lausanne. El trayecto significa recorrer alrededor de sesenta y tres kilómetros que transcurren por una carretera que serpentea prácticamente en paralelo con el hermoso lago Leman y la cercana frontera con Francia. Era una ruta que Niko conocía bien, pues la había recorrido prácticamente a diario durante los últimos quince años desde aquel día lejano en el que se sintió un privilegiado al haber sido contratado por la empresa para la que prestaba sus servicios.

La ciudad de Lausanne, capital del cantón de Vaud, aparte de ser conocida en todo el mundo por albergar la sede del Comité Olímpico Internacional, destaca por contar con una importante cantidad de elegantes villas en donde residen multimillonarios de las más variadas procedencias y donde no faltan las pomposas mansiones de algunos de los más significativos empresarios suizos. Su cercanía con el vecino cantón de Ginebra la convierten en un lugar ideal para fijar la residencia, lejos del mundanal ruido que ofrecen las grandes ciudades. A lo largo de sus calles estrechas y empinadas se suceden impresionantes edificios con un denominador común: no es fácil apreciar el lujo que albergan en su interior a pesar de que es algo que se intuye en cuanto uno se acerca a cualquiera de ellos. Allí, en un palacete situado muy cerca de la sede del Tribunal Federal Supremo del país helvético, residía Kurt Strauss, en pleno centro.

Niko, a pesar de una ascendencia helena a la que jamás renunció, se consideraba en cierto modo un ciudadano suizo más, pese a que sabía que jamás llegaría a disfrutar a pleno derecho de la preciada nacionalidad helvética. Su forma de pensar y de comportarse estaban a años luz de la de aquel emigrante que como tantos otros habían tenido que salir de su país en busca de un futuro tan difícil como prometedor. Sin embargo, no era ésta una circunstancia suficiente para adquirir una nacionalidad reservada a muy pocos privilegiados. Él obviamente sabía que era solo suizo de adopción, pero ello nunca había supuesto un obstáculo que le hubiera impedido adaptarse perfectamente a una forma de vida que aceptaba de buen grado. En su interior seguía anidando un sentimiento que no le permitía renunciar en absoluto a retornar algún día a su lugar de origen.

Su aspecto físico, cabello negro azabache, ojos castaños y piel todavía curtida por el sol del Peloponeso, delataban claramente su ascendencia, a pesar de los años transcurridos desde el día que tomó la decisión de emigrar. Pese a ello, no acababa de entender cómo todavía algún suizo le preguntaba de vez en cuando si era turco o magrebí. No es que la pregunta le molestara –o tal vez sí–, pero de lo que no cabía la menor duda es que se esforzaba en disimular que se encontraba incómodo. Tal vez porque su forma de comportarse, en definitiva, distaba mucho de la de aquel jovencito recién llegado hacía años en busca de fortuna.

 

 

 

 

Francisco Villalonga
Autor
Francisco Villalonga

Ex director regional del Banco Santander Negocios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Si continuas utilizando este sitio aceptas el uso de cookies. más información

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar