¿Es Vox un partido de ultraderecha?

7 diciembre, 2018

A partir de su afortunada introducción en la vida pública el sonsonete de la izquierda radical y no tanto, ya se ha pronunciado: “Se trata de un partido de ultraderecha”. ¿De verdad creen que es así?.
¿Es de ultraderecha porque quieren bajar los impuestos y para no hacer un planteamiento gratuito proponen la eliminación de los gastos que ha generado el sistema autonómico? ¿Tiene sentido un parlamento en cada autonomía, cuando existe el Congreso de Diputados?. Si admitimos que ponerse verdes unos contra los otros en un recinto armoniosamente decorado justifica los millones que se están dilapidando, servidor es de ultraderechas. Multiplique por 17 lo que cuesta el parlamento balear y existen altas posibilidades de que usted se declare también ultra.
El hecho de que deseen una España unida y homogénea, y que ataquen el secesionismo y el independentismo, ¿creen que permite tacharles de ultraderechas?. A menos que encuentre positivo el hecho de que mientras en Cataluña se dedican a abrir embajadas urbi et orbe (el gasto es de aurora boreal) sin que el gobierno español reaccione, en otro lugar de la piel de toro tienen que esperar dos meses para acceder a una operación de cáncer de vejiga por falta de medios. Ante esta incoherencia, el escribidor no vacila en declararse de ultraderechas.
Por un principio natural desean regular la inmigración y eso no significa que carezcan de corazón, simplemente solicitan aplicar la racionalidad en el punto donde se incuba el problema. El principio ya lo adelantó Bernard Kouchner, en su día ministro de François Mitterrand; “La ingerencia necesaria”, es decir obligar a las naciones que causan la disfunción a que creen los elementos necesarios para que sus habitantes tengan allí su modus vivendi. ¿Esto significa ser de ultraderecha?
La felicitación a Vox por su triunfo en las elecciones andaluzas de Marine Le Pen, representante del partido de extrema derecha francés; Agrupación Nacional, ha sido un regalo envenenado. Nadie desea el reconocimiento por parte de un personaje tan complejo, de ahí que la oposición a través de los medios de comunicación se haya encargado de airearlo repetitivamente. Marine Le Pen es una señora con unas connotaciones muy especificas y algunas poco recomendables y Jorge Campos, líder en Baleares de Vox-Actúa, un auténtico caballero, atesora otras que felizmente no tienen nada que ver.
Aquellos que apoyan a la familia y a los valores éticos, que defienden un sistema educativo igual en toda España y que interpretan que sonarse la nariz con la bandera (¡oh inclito Dani Mateo!), no es libertad de expresión si no falta de educación, han encontrado en Vox su partido. Creo objetivamente que cuentan con más simpatizantes de lo que sospechamos.

Javier Macías
Autor
Javier Macías

Empresario

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