18 febrero, 2019

El art. 115 de la Constitución establece que la decisión de disolver las Cortes Generales y convocar elecciones compete exclusivamente al Presidente del Gobierno. Partiendo de esta realidad incuestionable, les propongo bucear en la menta de Pedro Sánchez para intentar adivinar cuáles son las razones que le han llevado a disolver cámaras y convocar elecciones para el próximo 28 de abril.
La primera circunstancia que llama la atención es que el Presidente haya descartado acumular las elecciones legislativas a las europeas, municipales y autonómicas del próximo 26 de mayo. Cualquier reflexión a este respecto debe partir de la lógica evidencia de que la decisión de Pedro Sánchez responde exclusivamente y por este orden, a sus propios intereses y a los de su partido.
Pedro Sánchez debe hacer lo posible para repetir como Presidente y para que el PSOE obtenga el mayor número de diputados. Es a este objetivo al que responde la decisión de no acumular las elecciones el 26 de mayo. Las encuestas parecen vaticinar la victoria del Partido Socialista, si bien con una mayoría insuficiente para investir presidente. Deberá intentar pactar con otros grupos parlamentarios. PODEMOS parece estar en caída libre y sus disensiones internas no ayudan a evitarlo. Así pues, el único socio posible es Ciudadanos.
Si en lugar de convocar para el 28 de abril, Pedro Sánchez hubiera optado por la fórmula del gran domingo electoral del 26 de mayo, hubiese mezclado el posible pacto de gobierno con Ciudadanos para su investidura con otros miles de pactos en otros tantos municipios y comunidades autónomas en los que tal vez Ciudadanos pactará indistintamente con el PSOE y con el Partido Popular.
Por supuesto que este escenario decaería si Ciudadanos, más los dos partidos de la derecha, obtienen mayoría absoluta, aunque aún en este supuesto, no parece probable un gobierno de coalición PP-Ciudadanos-VOX.
La decisión de Pedro Sánchez responde también a que va a poder argumentar que las acusaciones de pacto con los partidos independentistas catalanes son falsas porque, de lo contrario, no se habría visto precisado a convocar elecciones. Claro está que, frente a este argumento, los partidos conservadores siempre podrán argüir que votar Partido Socialista implica asumir el riesgo de que se reproduzca la mayoría que ya votó a favor de la moción de censura y, por ende, con el apoyo de los partidos independentistas catalanes.
A mi entender, la decisión de Pedro Sánchez es la mejor para los fines que pretende: después de Semana Santa y antes de las elecciones municipales. Todo está abierto. Nos esperan unos meses apasionantes para cualquier observador de la política.

José Mª Lafuente Balle

José María Lafuente
Autor
José María Lafuente

Abogado y catedrático de la Universidad de Girona

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