24 julio, 2018

Dentro de 1000 días España puede sufrir una recesión del mismo calibre que la del 2007. Este retorno a pasarlo pillo no se generará por la falta    de solidez de nuestra economía, es decir motivada por un  déficit del valor añadido que elabora el obrero, vendedor, oficinista, músico, etcétera, en absoluto. El causante de la desviación es el incontrolado gasto que no mantiene el obligado equilibrio con el ratio del PIB, Producto Interior Bruto. Fuente de la información: el Fondo Monetario Internacional.

A partir del momento que las provincias se transformaron en autonomías y estas ante la dejación de los gobiernos centrales van camino de intitularse mininaciones, los costos de la Administración pasaron de 1 a 21. Es cierto que con la democracia podemos decir: “!Pedro Sánchez, toma nota: Quim Torra, está faltando el respeto al jefe del Estado y tu no haces nada!”, sin que nos metan en la cárcel o cierren el periódico, pero igual es necesario replantearnos si tanta liberalidad tiene resultados prácticos.

La visión empresarial que está haciendo gala, Emmanuel Macrón, dotando con esta filosofía al Estado francés ha permitido que las ideologías cedan el paso al sentido común, ya que resolver la injusticia social como los proyectos de convivencia es obvio que en el siglo XXI no es necesario que sean patrimonio de los partidos políticos. La necesidad obliga a fijarnos por donde se podría meter la tijera, al objeto de no caer en quiebra.

Sobran las delegaciones de Gobierno, esa figura que representa al ejecutivo  de España en cada comunidad. ¿Quién mejor que el presidente de la autonomía para ser la voz del Estado español?. El nuevo planteamiento exigirá otra educación por parte de los responsables, ya que actualmente esgrimiendo “problemas de agenda” pueden eludir los encuentros del Día de la Hispanidad, consiguiendo el aplauso de los soberanistas al jugar a entidades  independentistas. ¿Tenemos los políticos que precisamos? Lamentablemente no, pero sepa apreciado lector que las actuaciones inmersas en “el mundo de la tontería” para no estar presente en las conmemoraciones oficiales, exige implantar 17 delegaciones de Gobierno atendidas por demasiadas personas.

El Senado es innecesario, pudiendo asumir su funcionalidad el Congreso de Diputados. Igual ocurre con los Parlamentos Autonómicos, que en la mayoría de los casos aparte de ser el ring en donde se meten los unos contra los otros sin obtener ningún resultado positivo, emiten disposiciones en flagrante contradicción  con las leyes generales produciendo la reconducción del dislate excesivos gastos.

Las televisiones autonómicas, Diputaciones, Consells y oficinas anticorrupción (¿para qué están los Juzgados?), son un lujo asiático. Si añadimos las direcciones generales creadas por el señor Sánchez para garantizarse la continuidad, ustedes calculen lo que inexorablemente deberán pagar.

Javier Macías
Autor
Javier Macías

Empresario

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