6 diciembre, 2017

El 17 de octubre se conmemora a nivel mundial el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza. Sólo en España, 12,9 millones personas, el 27,9% de la población, se encuentran en riesgo de pobreza o exclusión social. Como se encargan de ensalzar los integrantes y los voceros del gobierno central se  percibe una leve mejoría en la macroeconomía, pero la pobreza ha aumentado ya que hay colectivos que no perciben dicha mejoría.

En  la fecha mencionada se presentó “El Estado de la Pobreza. España 2017- VII Informe anual sobre el riesgo de pobreza y exclusión” realizado por EAPN España, European Anti Poverty Network en inglés (Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social). En este séptimo informe, se han mostrado los cambios registrados en el número de personas en riesgo de pobreza y/o exclusión social mediante el estudio de la evolución del indicador AROPE (At-Risk-Of Poverty and Exclusion) y de sus componentes, entre los años 2008 y 2016.

Se trata de una radiografía actualizada del impacto de la pobreza y la exclusión social en España y sus comunidades autónomas, y una evaluación minuciosa del grado de cumplimiento del objetivo social especificado en la estrategia 2020 (detallado en el Programa Nacional de Reformas de 2011) para el conjunto del territorio nacional, así como de las consecuencias de la crisis y de las políticas implementadas para enfrentarse a ella en el ámbito de la pobreza y/o exclusión social.

El objetivo social era: “España adopta como objetivo reducir entre 1.400.000 y 1.500.000 (en el periodo 2009-2019) el número de personas en riesgo de pobreza y exclusión social de acuerdo con un indicador agregado que incluye a personas que viven por debajo del umbral de la pobreza (pobreza relativa); personas que sufren privación material severa; y personas que viven en hogares con una intensidad de empleo baja o nula. La reducción de la pobreza infantil se realizará en proporción similar a la reducción de la pobreza en general.”

Este informe muestra los cambios registrados en el número de personas en riesgo de pobreza y/o exclusión social. En este sentido, es importante subrayar la desigualdad que existe, en términos de pobreza y/o exclusión social, entre los distintos territorios que componen España, desigualdad territorial que es mayor que la que existía antes de la crisis y, paradójicamente, su incremento se ha producido en estos últimos años que son, precisamente, los de la llamada “recuperación”.

Otra de las conclusiones que pueden sacarse del informe es que, transcurridas dos terceras partes del período previsto, será muy difícil cumplir los objetivos de pobreza y/o exclusión social comprometidos en el marco de la Unión Europea. Diré más es muy probable que, de continuar la tendencia registrada, ni siquiera sea posible mantener los mismos niveles que existían en el año 2009, tanto para las variables implicadas en los objetivos explícitos, tales como la tasa de riesgo de pobreza y la pobreza infantil, como para otras variables.

Mientras los éxitos de las políticas de los gobiernos sean medidos en magnitudes puramente macroeconómicas (PIB) y no en términos de bienestar y condiciones de vida de las personas, la eliminación de la pobreza seguirá siendo un objetivo secundario.

Esta grave situación social escondida tras las magnitudes macroeconómicas positivas por el gobierno, sus voceros y sus medios de comunicación  afines, no está recibiendo la atención que merece. El empobrecimiento real de la población ha sido mucho más acusado que el mostrado por los datos estadísticos oficiales, porque no sólo ha aumentado la pobreza, sino que se ha producido un empobrecimiento importante de una parte de la población que, entre otras consecuencias, ha arrastrado hacia abajo a los umbrales de pobreza.

Si en el año 2009, se consideraba pobre a todas aquellas personas que vivían en hogares cuyos ingresos eran inferiores a 739,7 euros por unidad de consumo, este año sólo se toman en cuenta aquellos con ingresos inferiores a 684 euros, todas aquellas personas cuyos ingresos están entre 684 y 739 € mensuales han dejado técnicamente de ser pobres sin haber experimentado mejora alguna en sus condiciones de renta.

O sea de cada vez más los pobres son más pobres y los ricos más ricos, solidaridad se le llama a esto.

MIQUEL PASUAL AGUILÓ

Miquel Pascual Aguiló
Autor
Miquel Pascual Aguiló

Abogado y Arquitecto Técnico

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