15 julio, 2019

Desde las pasadas elecciones europeas, municipales, autonómicas y generales, me he tropezado con mucha gente que reniega de su derecho al voto. Voces de mi entorno más cercano aseguran firmemente aquello de “no iré a votar nunca más”, en unos casos por el desencanto de los resultados que creían adivinar, en otros descontentos por los pasos del partido al que votaron y, en el peor de los casos, por el descrédito de la política y los políticos que, dicho sea de paso, abonan el desinterés en razón del espectáculo que nos están dando.

Pero nos equivocamos. Si, hay que ir a votar. Hacerlo no es solo un derecho, sino un deber. Un compromiso con nuestra propia conciencia y porque si tenemos alguna remota posibilidad de cambiar algo, no disponemos de otro camino ni otra llave por pequeña que sea. Porque, fíjense, toda esta gente que deja plásticos en el mar y ensucia las playas con bolsas, colillas, restos alimentarios, residuos de chucherías, mea en el agua o deja los pañales sucios de sus bebés, si, todas estas personas, votan. Los que acumulan utensilios y cachivaches junto a los cubos de deshecho o reciclaje de basura: sillas viejas, tubos inservibles, mangueras rotas, escombros de obras sin licencia, materia inorgánica y otras sustancias contaminantes, votan. Los que `pasean por la ciudad o van al fútbol sin camiseta, escupen por la calle, no ven la ducha en semanas, huelen a cerveza y alcohol barato o no se lavan la ropa en meses, votan. Quienes comen con los dedos sin lavarse las manos, se rascan con ellas el culo o las partes, hurgan en sus narices o usan sus uñas cual mondadientes, también votan. Los que no se molestan en leer un programa electoral, no saben lo que es y quedan con el vecino, el amigo o el familiar para emitir el mismo sufragio, votan. Si, señores, toda esta gente vota y la única manera de contrarestar su voluntad, aun sin saber cuál es, es ir a votar nosotros también. Los que procuramos no hacer ruido por las noches, los que tiramos los papeles en las papeleras, distribuimos la basura según el material, los que vamos a un punt verd si tenemos algo que tirar, los que cedemos el asiento en el autobús, los que no sacudimos la toalla en la playa en las narices de los demás, los que saludamos al entrar en un local, no aparcamos en doble fila o delante de un vado, respetamos las colas, nos sorbemos la sopa ni el café, enseñamos lo mismo a nuestros hijos, privatizamos nuestros vicios, no abrimos las ventanas del coche con el volumen de la música a todo trapo ni hacemos chirriar las ruedas en las curvas o la aceleración, los que no insultamos en las redes sociales, todos nosotros y muchos más tenemos que ir siempre a votar sencillamente para que no ganen los otros.

Así de claro y así de simple.

Alejandro Vidal
Autor
Alejandro Vidal

Ex director regional de Antena 3 Radio y TV, Radio Voz y Radio Marca, premio Deglané y Antena de Oro de la AERP, y Premi al Esperit Esportiu del CIM

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