1 febrero, 2018

LA DEJACION de una parte de la sociedad alienada por las tecnologías y otra por la determinación de cuidarse únicamente de ellos mismos, ha conseguido que se abandone en manos de los políticos una dinámica tan importante como es: “El arte de vivir con sabiduría (Sofía)”, de ahí que al ser estos últimos cautivos de su pequeño universo como son los partidos, nos encelen con temas que invitan a la separación como los nacionalismos, la república, etc.,  sin advertir que hemos venido a este mundo para ser felices.

Un norteamericano, Ralph Nader, allá por el 1971 vislumbró el cambio y promovió:”El partido de los consumidores”, consiguiendo tal número de adeptos que en muchos Estados de U.S.A. superó a demócratas y republicanos. En efecto, quienes actualmente consiguen que el sistema se mantenga como lo conocemos no son los que piensan “en derechas o izquierdas”, sino “los que consumen”. Producto del empleo de las redes sociales, en su momento se logró que muchas ciudades del mundo apagaran las luces durante unos minutos para llamar la atención sobre el gasto energético y el destrozo que estábamos haciendo en la naturaleza para obtener las materias primas de donde proviene, pues bien, fue “el consumidor” quien propició esta llamada de atención. Repitamos el mecanismo.

Dos elementos que están influyendo en la condición humana de este planeta cercenando su bonhomía, son: “Las armas nucleares y los paraísos fiscales”. No están seleccionados por azar, es fácilmente perceptible que un descontrol de las primeras puede acabar con el mundo, aparte de que quienes las poseen acentúan la supremacía sobre el resto de países y ya sabemos lo que eso significa en materia económica y de relaciones internacionales.

La toma de decisión de Donald Trump de rebajar los impuestos a las compañías de su nación, ha generado que 355.000 millones de dólares retornaran a EEUU, cifra sideral que poseían algunas corporaciones estadounidenses en el extranjero. ¿Dónde se encontraban estos capitales?. ¿Qué pasaría si los fondos existentes en los paraísos fiscales que se cifran en miles de millones de dólares, euros y libras se emplearan para crear megápolis, escuelas y fábricas en África?. Muy simple, una parte muy importante del género humano dejaría de pertenecer en el tan reconocido nivel de pobreza.

¿Para cuándo realizar paros mundiales de brazos caídos que afecte a todas los sectores de la sociedad exceptuando la atención a la tercera edad y hospitales, hasta que desaparezcan las armas nucleares y los paraísos fiscales? Primero 5 minutos, si no nos hacen caso 10, más tarde 15,… Recordémoslo, si se obtuvo una respuesta mundial por el derroche de la energía eléctrica, nada impide efectuar esta actuación para resolver unas problemáticas como las señaladas.

 

 

 

Javier Macías
Autor
Javier Macías

Empresario

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